El mes pasado se conmemoró la matanza de los abogados laboralistas de la calle Atocha 55. Ya han pasado cuarenta años. Cuatro décadas en las que la evolución progresiva de esta forma de la abogacía ha evolucionado muchísimo. En aquella matanza, perpetrada por un grupo terrorista tardofranquista, cinco abogados laboralistas fueron asesinados durante la noche del 24 de enero de 1977. Aquello fue un punto de inflexión para la Transición española que se había iniciado tras la muerte de Franco.

Con nocturnidad y alevosía, el comando de ultraderechas, pro franquista y opuesto a cualquier proceso democrático, entró en un despacho de abogados laboralistas de Comisiones Obreras y militantes también del Partido Comunista. Además de los cinco asesinados, otras cuatro personas fueron gravemente heridas. Ya se han cumplido cuatro décadas de aquel acto, un acto deleznable que hoy es un símbolo de nuestra transición y, por ende, de nuestra democracia.

Ser abogado de derecho laboral, todo vocación en esos tiempos

El cuarenta aniversario de la matanza de los abogados laboralistas de la calle Atocha 58, que ahora se conmemora, es un dato histórico que nos puede indicar la evolución progresiva del papel de esta forma de ejercer la abogacía en nuestra sociedad. Aquellos asesinatos se vivieron con mucha indignación entre la sociedad española. Tal fue el impacto que generó, que fue una de las razones por las que se legalizase CCOO en 1977. También de la legalización del Partido Comunista.

En la actualidad, la práctica laboral es una práctica completamente extendida entre los bufetes de abogados de nuestro país. Si echamos la vista hacia atrás, ser abogado de derecho laboral siempre fue una actividad prácticamente vocacional. Los primeros abogados laborales en España estaban muy vinculados a los sindicados de UGT y CCOO. Y es que todos sabemos que en una época de dictadura, defender a trabajadores no era nada fácil, ya que el poder judicial estaba completamente influenciado por el poder político, un poder político que no gustaba de estas luchas sociales. Y por desgracia, los trabajadores prácticamente no contaban con derechos a los que acogerse, más que a la ayuda de estos primeros abogados laborales.

El principio de todo

El primer intento de crear un compendio normativo para regular la actividad laboral surge con la aprobación del Estatuto de los Trabajadores en la época de Adolfo Suárez, entrando en vigor en 1980. El Estatuto se acoge a la Constitución del 78, en la que se habla del derecho al trabajo. Esto fue de enorme importancia. Según fue llegando la libertad, con el paso de los años tareas que antes eran impositivas, como la negociación entre sindical y patronal, ahora pasan a basarse en el diálogo.

Visto esto, pues, es fácil hacerse una idea de la importancia que supuso el asesinato en aquellos tiempos y el gran legado que nos dejó el trabajo de aquellos primeros abogados laboralistas. Hoy en día, cualquier despacho de abogados laborales atiende al trabajador y vela por sus intereses y eso es en parte gracias a aquellos primeros héroes de nuestra democracia. Un ejemplo de ello es el despacho de abogados Pedro Pérez Madrid, especialistas en múltiples áreas del derecho, especialmente el derecho laboral.