¿Cuanto paro me toca? Aprende a calcular tu prestación por desempleo
La prestación por desempleo es, sin duda alguna, una de las ayudas más necesarias y de mayor importancia para la estabilidad social. Fruto de una situación de impotencia como la pérdida de un empleo, su correcto cálculo sirve para coger impulso y planificar los meses de búsqueda de trabajo para que los números salgan correctamente.
¿Qué factores influyen?
Lo primero para medir la posible prestación es considerar tres factores: tiempo trabajado, base cotizada y cargas familiares.
Respecto al tiempo, hay prestaciones en base a si se ha trabajado más de un año o menos. En el caso de no pasar de los 365 días en un puesto de trabajo, uno de los requisitos para acceder a la posible ayuda es no percibir ingresos por valor de más del 75% del salario mínimo interprofesional. Estos ingresos, que pueden venir derivados de otras ayudas, teniendo en cuenta que a día de hoy el SMI se sitúa en los 645 euros, por tanto no pueden exceder de los 483 euros.
“Las ayudas pueden variar en función del tiempo que se haya trabajado, cuánto se haya cotizado y las personas a cargo del ex trabajador”
Cumpliendo este requisito, el siguiente factor es haber trabajado al menos seis meses, además de adoptar el firme compromiso de estar en situación de búsqueda activa de empleo. Con estos requisitos ya se opta a un mínimo de 532 euros mensuales (un 80% del IPREM, Indicador Público de Renta de Efectos Múltiples).
A estos 532 euros se le puede añadir una mayor cuantía/duración de la prestación si el parado tiene cargas familiares. Entendiéndose como cargas familiares cónyuges, hijos menores de 26 años o mayores en el caso de que sean discapacitados.
En este caso, podrá optar a la prestación ya desde los tres meses trabajados, siendo la duración de la ayuda de tres meses en este caso, cuatro por cuatro meses trabajados y cinco, por cinco. Al llegar a los seis la ayuda es de 21 meses de prestación.
¿Qué ocurre cuando se trabaja más de un año?
A este momento entra en juego la base cotizada, puesto que al desempleado le corresponderá una ayuda según cuánto aportó mientras trabajó. En concreto, el importe diario es el 70% de la base reguladora durante los seis primeros meses de derecho y el 50% a partir de dicho periodo.
Respecto a la duración, ésta irá desde los 120 días si se ha trabajado entre 360 y 539 días, hasta los dos años máximo de ayuda por desempleo si se ha trabajado durante seis años.
Buscar asesoramiento en caso de duda
Todo este baile de números puede saturar de entrada, pero para que las cuentas queden claras lo más recomendable es acudir a cualquiera de las oficinas de las que el SEPE (Servicio Público de Empleo Estatal) dispone a lo largo de todo el territorio nacional y asegurarse no sólo de lo que corresponde, sino de que se hayan tenido en cuenta todos los factores posibles descritos (familia a cargo, tiempo cotizado, base regulada etc.). También podemos obtener un baremo fidedigno en la misma página web del SEPE.
¿Qué hacer si no disponemos de ayudas?
El desempleo, tal como comentamos al comienzo, conlleva buscar financiación y liquidez de alguna manera provisional mientras se restituye el estado de ocupación laboral. Por tanto no disponer de la ayuda por paro puede descuadrar la situación ya de por sí algo desesperante.
Existen otro tipo de ayudas tanto si se ha agotado el desempleo, como si no se ha llegado a cotizar lo mínimo para su acceso, y si el “mal trago” es temporal, una muy buena opción es acceder a un préstamo sin nómina que, sin duda solucionará la papeleta de afrontar los posibles gastos futuros mientras se sale de la situación de desempleo o, incluso buscar otras vías como la de emprender de forma autónoma.
En cualquier caso, tanto las ayudas, como las financiaciones nunca se deben ver como un parche, sino como el camino para coger impulso hacia el éxito: en este caso la obtención de un nuevo trabajo.




Deja una respuesta